"De noche esto parece funeraria"
El ahorro de energía ha restringido las actividades económicas
La ciudad cada vez resulta menos acogedora para los caraqueños que disfrutan de la vida nocturna. Calles y establecimientos a oscuras, poca comodidad en locales, altos precios e inseguridad son algunas de las razones (Gil Montaño)
Las noches de la ciudad muestran su cara más triste estos días. Ni avisos coloridos ni luces de neón, tampoco espacios de entretenimiento frescos ni alumbrados. Ni siquiera los noctámbulos son los mismos. Gran parte de la actividad en la Caracas muere ahora con la luz del día.
Las medidas de racionamiento eléctrico, la inseguridad y los altos costos parecen haber alejado a los caraqueños de los lugares de diversión, golpeando a quienes vivían de eso.
El termómetro social de José Manuel Amorín es confiable: gerencia una posada con bar y restaurante en la avenida Las Acacias de Sabana Grande o "calle de los hoteles". Ha visto reducir su clientela en 30% y tiene que recibir a los que llegan casi en la penumbra.
"De noche esto parece una funeraria, da tristeza". Quienes se acercan al hotel Gabial se encuentran con pasillos con la mitad de las luminarias, ventilación natural en las áreas comunes y un solo ascensor.
Pero la reducción de la comodidad de los usuarios no los salvó de la advertencia de la Electricidad de Caracas. Tiene que alcanzar una reducción de 20% de los 80 mil kilovatios que consumía, aunque ya no sabe cómo. Incluso ha pensado cerrar todo un piso de habitaciones para evitar las sanciones: "He hecho todo lo inimaginable en las áreas comunes, pero cómo les digo a los clientes que no prendan el aire acondicionado en la intimidad de sus cuartos?".
Muy cerca, al hotel Embassy se le aplica el mismo criterio, aún cuando cuenta con la mitad de los dormitorios que tiene el Gabial. Allí sus clientes se tuvieron que olvidar del neón y la iluminación gradual para los ambientes románticos: las luces ahorradoras se prenden o apagan, no más.
Con sus avisos de identificación y luces de entrada apagados, ni la calle más alegre se salva de perder su vida.
Más hacia el Este, en el Centro San Ignacio, los locales nocturnos Sei Bar, Privé y Samoa se despidieron de 20% de su clientela. El número coincide con otros 20 bares y discotecas en toda al ciudad, que padecen lo mismo, según datos de la Asociación de bares y discotecas.
En la avenida Francisco de Miranda, Manuel Rosado, encargado del carrito de perros calientes El Resuelve, dejó de tener problemas con la Alcaldía de Chacao, quienes le exigían cerrar antes de las 11 de la noche: "A las 8 ya empezamos a recoger todo".
José Gaspar, taxista del centro comercial El Recreo, contó que en lo que va de 2010 ha llevado a la mitad de los pasajeros de siempre. El jueves, a las 9 de la noche, la hora tradicional de más movimiento, las caras largas dominaban la fila de conductores sin oficio.
http://caracas.eluniversal.com/2010/03/ ... 7468.shtml
